El abadejo y el eglefino son pescados blancos de agua fría, suaves y escamosos, pero el eglefino tiene un sabor sutilmente más dulce, mientras que el abadejo es más suave y versátil. Compara su sabor, nutrición y usos culinarios para encontrar tu favorito.
El eglefino tiene un sabor suave y delicado con un toque de dulzura y un salado limpio, menos intenso que el salmón o el bacalao. Su textura tierna y hojaldrada lo hace ideal para hornear, asar a la parrilla, freír y para la sopa de pescado.